Del 9 al 20 de noviembre de 2026 se celebra en Antalya, Turquía la 31.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31).[1] La sigla COP, que corresponde a «Conference of the Parties» (Conferencia de las Partes), celebra este año su trigésima primera edición, tras su primera reunión en Berlín, Alemania en 1995. Esta conferencia será dirigida de forma conjunta por Turquía, el país anfitrión, y Australia, responsable de asumir la presidencia oficial de las negociaciones. Esta modalidad de gestión, poco habitual, ha atraído la atención de la comunidad internacional incluso antes de su inicio. La presidencia turca ha definido esta cumbre como la «COP de la implementación», reflejo de su determinación por traducir en acciones concretas los compromisos climáticos acumulados hasta ahora.[2]

¿Qué es la COP?
El punto de partida de la COP es la «Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo», celebrada en 1992 en Río de Janeiro, Brasil. En esa conferencia se adoptó la «Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), tratado internacional destinado a frenar el calentamiento global. Posteriormente, en 1995 se inauguró en Berlín el foro para debatir las medidas concretas de aplicación del tratado; hasta la actualidad, este funciona como la principal conferencia diplomática internacional. Allí, las Partes del acuerdo —198 en 2026— se reúnen con el propósito de examinar la reducción de los gases de efecto invernadero.

Por qué es importante la COP31
1,5 °C: la humanidad ha traspasado el límite
En 2015, en la 21.ª Conferencia (COP21), celebrada en París, Francia, se adoptó el «Acuerdo de París», en cuya reducción de emisiones participan tanto los países desarrollados como los países en desarrollo. El Acuerdo de París fijó el objetivo de mantener el aumento de la temperatura media del planeta muy por debajo de los 2 °C respecto a los niveles preindustriales y de esforzarse por limitarlo a 1,5 °C.[3] Sin embargo, durante los últimos once años la temperatura media del planeta aumentó de forma acelerada y, finalmente, en 2024 se midió un incremento de cerca de 1,55 °C respecto a los niveles preindustriales (Organización Meteorológica Mundial, WMO).[4] El límite asumido como compromiso de respeto por la humanidad ha dejado de ser un asunto del futuro para convertirse en una realidad.
Una brecha persistente entre el objetivo y la realidad
El «Informe sobre la Brecha de Emisiones 2025» del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP) prevé, de mantenerse las políticas actuales, un aumento en la temperatura del planeta cercano a los 2,8 °C a lo largo de este siglo. Según su análisis, aun con el cumplimiento total de los objetivos de reducción presentados por los países, dicho incremento alcanzaría entre 2,3 y 2,5 °C.[5] Es decir, la brecha entre los compromisos y las acciones concretas sigue vigente.
Los desafíos heredados de la COP29 y la COP30
En la COP29, celebrada en 2024 en Bakú, Azerbaiyán, se acordó el «Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG)». El acuerdo consiste en movilizar, bajo el liderazgo de los países desarrollados, al menos 300 000 millones de dólares anuales en financiación climática para los países en desarrollo de aquí a 2035, y en ampliar el total de los recursos hasta alcanzar los 1,3 billones de dólares anuales.[6]En la COP30, celebrada en 2025 en Belém, Brasil, las Partes del tratado acordaron esforzarse por triplicar como mínimo, para 2035, la financiación destinada a la adaptación al cambio climático.[7] Sin embargo, pese a ambas conferencias, la «hoja de ruta para la transición de los combustibles fósiles» reclamada por muchos países no quedó recogida en el texto oficial del acuerdo; además, se señaló como limitación la insuficiencia en los compromisos de las naciones desarrolladas frente al volumen de recursos demandados continuamente por los países en desarrollo.

Conozcamos la agenda de la COP31
La presidencia turca presenta la COP31 como la «COP de la implementación» y la «COP del futuro», con la firme intención de centrarse en convertir los compromisos climáticos en resultados visibles y verificables.[8] En consecuencia, se prevé el abordaje de los siguientes temas durante la conferencia:
- Fortalecimiento del sistema de aplicación del Acuerdo de París: aceleración de la implementación mediante NDC más ambiciosas, los planes nacionales de adaptación (NAP) y el marco de transparencia.
- Ejecución en los ámbitos clave: impulso de acciones concretas en los ámbitos de la mitigación, la adaptación y las pérdidas y daños.
- Transición justa y medios de implementación: ampliación del acceso a la financiación climática, fortalecimiento de capacidades y transferencia de tecnología.
- Puente de Implementación Climática: una nueva iniciativa orientada a ayudar a los países en desarrollo a concretar las prioridades de sus NDC y NAP en proyectos susceptibles de inversión, vinculándolos de manera eficaz con socios de asistencia técnica, financiación e implementación.

ASEZ y la COP31: los universitarios se movilizan
De cara a la COP31, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP) emitió un comunicado con un llamado a la comunidad internacional a emprender una acción conjunta y firme, situando a los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y las comunidades locales como protagonistas del cambio.[9] Si los acuerdos de la COP son compromisos entre naciones, corresponde a los ciudadanos materializarlos en la vida cotidiana. Más aún, en esta conferencia enfocada en la «implementación», los jóvenes ya no son espectadores ajenos a la mesa de negociación; al contrario, destacan como protagonistas encargados de traducir los compromisos en acciones. En sintonía con esta tendencia, ASEZ, el Grupo Internacional de Universitarios Voluntarios, plasma en acciones concretas, junto con los universitarios de todo el mundo, los valores perseguidos por los acuerdos climáticos.

Iniciativa para la Protección de los Ecosistemas de Carbono Azul: del campus al mar
Se denomina carbono azul al carbono absorbido y almacenado por los ecosistemas marinos, tales como las marismas, los manglares y las praderas marinas. Estos entornos desempeñan un papel fundamental en la mitigación del cambio climático y en la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, se encuentran bajo amenaza constante a causa de los residuos plásticos, la basura marina y la degradación de sus hábitats. Del 12 de abril al 8 de junio de 2026, la organización llevó a cabo la «Iniciativa Mundial para la Protección de los Ecosistemas de Carbono Azul de ASEZ 2026».[10][11] Dicha iniciativa surgió de la certeza de la potencial llegada del plástico desechado en campus y centros urbanos hacia el mar mediante desagües y ríos, afectando la estabilidad marina. Bajo este panorama, ASEZ desarrolló sus actividades impulsando el mensaje: «Si la contaminación empieza en el campus, en el campus puede detenerse».
- Actividad de limpieza: se recogieron plástico y residuos domésticos en ríos, embalses y costas de todo el mundo. Los residuos recogidos se clasificaron y registraron en categorías como botellas de plástico, vasos desechables, bolsas de plástico, colillas de cigarrillo y residuos pesqueros. En Incheon, Corea del Sur, 107 universitarios recogieron cerca de 130 kg de basura en un tramo de aproximadamente 1 km de la playa de Seonnyeobawi. En Nairobi (Kenia), se limpiaron los alrededores del río Nairobi, bloqueando la vía de acceso de los residuos hacia el mar. En la Ciudad Quezón, Filipinas, 40 personas, entre universitarios y representantes locales, recogieron un total de 105 kg de basura, incluidos 60 kg de plástico, en desagües y canales.
- Campaña y encuesta de concienciación: mediante una campaña con paneles se dio a conocer el recorrido del plástico desde los ríos hasta el mar y la función de almacenamiento de carbono de los ecosistemas de carbono azul. También se realizó, mediante códigos QR, la «Encuesta sobre el uso del plástico y el sistema de gestión de residuos entre los universitarios».
- Expansión basada en datos: se recopilan por país los resultados, como el número de participantes, la cantidad de instituciones colaboradoras, el volumen recogido, las firmas de apoyo y los MDE. Sobre esta base, se elaborará el «Mapa de ABC (Carbono Azul de ASEZ)», diseñado para visualizar las zonas de actividad, los tipos de ecosistema y las clases de residuos.
Cambia el Valor Predeterminado: modificación de las pautas habituales del campus
Si la Iniciativa para la Protección de los Ecosistemas de Carbono Azul se centró en la recogida de los residuos plásticos ya generados y en la prevención de la propagación de la contaminación, ASEZ ha dado un paso más allá. Ahora, amplía sus actividades con la campaña «Cambia el Valor Predeterminado», orientada a optimizar el esquema de uso de los artículos desechables dentro del campus para reducir la generación misma de residuos plásticos. Si las negociaciones climáticas consisten en transformar las estructuras a escala nacional, la campaña «Cambia el Valor Predeterminado» consiste en transformar las estructuras de elección de la vida cotidiana. Esta campaña, desarrollada del 1 de septiembre al 13 de noviembre de 2026, adoptó como lema «Change the Default, Change the Future (Cambia lo Predeterminado, Cambia el Futuro)».[12] Su objetivo es examinar el «valor por defecto» de ofrecer artículos desechables en los campus sin mayor reflexión para, tras reunir las opiniones de los universitarios, proponer —junto con las universidades y los establecimientos— un nuevo estándar modificable.
- Diagnóstico de la situación del campus: investigación sobre la distribución de artículos desechables en cafeterías, restaurantes y tiendas de conveniencia de las instalaciones, así como las condiciones para el empleo de alternativas reutilizables.
- Campaña de paneles y encuesta de percepción entre los universitarios: dentro y fuera del campus se llevan a cabo campañas con paneles, votaciones y encuestas de concienciación para recoger las opiniones de los universitarios.
- Desafío Cambia el Valor Predeterminado: consiste en difundir vídeos en redes sociales bajo la etiqueta «#FlipTheDefault». En las imágenes, los participantes giran una tarjeta con el mensaje «SINGLE USE BY DEFAULT» (lo desechable por defecto) para transformarla en «BETTER CHOICES BY DEFAULT» (mejores opciones por defecto) al grito de «Flip the Default!», impulsando así la concienciación digital.
- Publicación de un informe de situación: sobre la base de los resultados de los estudios en los campus de todo el mundo y de las encuestas de concienciación, se publica el «Informe sobre la situación del valor predeterminado de productos de un solo uso en campus de varios países».

El cambio originado fuera de la sala de negociación
Al registrar resultados basados en estudios de campo y datos, estas actividades de ASEZ se alinean con la orientación de la COP31 de convertir los compromisos climáticos en «resultados verificables». La historia de la COP, de más de treinta años, muestra el esfuerzo incansable de la comunidad internacional por resolver la crisis climática, evidenciando además la insuficiencia de las promesas por sí solas. La temperatura del planeta ya se ha aproximado al límite y sigue existiendo una gran brecha entre las metas nacionales y sus acciones concretas. El cambio capaz de superar esa diferencia y transformar el mundo comienza fuera de la sala de negociación. Como generación joven consumidora, electora y activa en alzar la voz, poseemos la fuerza para superar la crisis climática. Con la suma de pequeñas acciones orientadas a cambiar el mundo, los compromisos de la COP se harán por fin realidad.
