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Por qué necesitan un lugar para los jóvenes en las Naciones Unidas

Problema Global
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¿El futuro de quién se está decidiendo?

Las cuestiones hoy abordadas por la comunidad internacional —como la crisis climática, la transición digital o la desigualdad— requieren una perspectiva estratégica. Las políticas y los marcos institucionales acordados en el escenario internacional influyen en la sociedad y en la vida de las personas durante las décadas siguientes. En definitiva, la juventud constituye la generación más afectada a largo plazo por tales consecuencias.

Según las Naciones Unidas, los jóvenes de entre 15 y 24 años suman en todo el mundo unos 1300 millones y conforman la mayor generación juvenil de la historia. [1] Sin embargo, su participación en los procesos de decisión sobre políticas determinantes para su propio futuro sigue sin estar suficientemente garantizada. Un artículo publicado por el Foro Económico Mundial señala asimismo la falta de representación juvenil en la toma de decisiones, pese a verse profundamente afectados por las políticas climáticas de largo plazo.[2]

Quienes toman las decisiones y quienes sufren las consecuencias

Otro de los grandes retos de la comunidad internacional consiste en acortar de manera conjunta la distancia entre las promesas y su cumplimiento. Los esfuerzos de la comunidad internacional por construir un futuro sostenible se mantienen de forma constante. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) constituyen un compromiso trascendental asumido por la comunidad internacional para resolver retos compartidos de la humanidad como la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, la educación y el medioambiente.

Según un informe de las Naciones Unidas de 2026, apenas el 36 % de las 139 metas de los ODS con datos de tendencia disponibles se encuentra en la senda prevista o muestra un progreso moderado. [3] A pesar de los significativos logros acumulados por la comunidad internacional en diversos ámbitos, alcanzar los objetivos fijados para 2030 exige una cooperación y una acción aún más amplias en el periodo restante.

Uno de los factores clave para llevar a la práctica los objetivos de manera efectiva es conectar fielmente con las políticas la experiencia sobre el lugar y la voz de quienes se ven directamente afectados. La inclusión exhaustiva de experiencias procedentes de diversas generaciones y regiones en las políticas de la comunidad internacional elevará la probabilidad de hallar y aplicar soluciones sostenibles frente a las exigencias de la realidad. Al respecto, las Naciones Unidas han subrayado la necesidad de incorporar la participación juvenil de manera más sistemática en los procesos globales de toma de decisiones. [4]

Por lo tanto, la participación juvenil trasciende el mero gesto de consideración: es una cuestión de adoptar conjuntamente decisiones de incidencia directa en su propia vida. El periodo durante el cual un responsable político ejerce su cargo no coincide con el tiempo durante el cual esa política influye en la sociedad. Aunque el responsable abandone su puesto una vez adoptada la decisión, el costo social y los riesgos de esa decisión pueden prolongarse hasta la siguiente generación.

En consecuencia, la naturaleza prolongada de un desafío acentúa la necesidad de adoptar una visión intergeneracional. La participación en el proceso de decisión de los jóvenes, futuros receptores directos de los efectos de una política, permite ponderar de manera más cabal —más allá de los intereses inmediatos— el impacto y la responsabilidad sobre el porvenir.

La representación local en el escenario internacional

Recientemente, la comunidad internacional evoluciona hacia un enfoque orientado a considerar a los jóvenes no como meros beneficiarios de las políticas, sino como socios activos en los procesos de toma de decisiones.

Uno de los cambios más representativos es la Oficina de las Naciones Unidas para la Juventud. En 2022, la Asamblea General de la ONU adoptó la resolución de la “creación de la Oficina de las Naciones Unidas para la Juventud”, estableciendo dentro de la Secretaría un órgano dedicado específicamente a los asuntos de la juventud. [5] Surgida de la integración de la anterior Oficina del Enviado del Secretario General para la Juventud, esta oficina promueve la agenda juvenil en ámbitos clave de la ONU —como la paz y la seguridad, el desarrollo sostenible y los derechos humanos— y presta apoyo en favor de una participación significativa de los jóvenes y sus organizaciones en las actividades de la Organización.

Esta tendencia se ha ido concretando aún más en fechas recientes. En 2026, las Naciones Unidas presentaron los “Principios fundamentales para una participación significativa de la juventud en los procesos intergubernamentales y en la labor de la ONU”, planteando la incorporación estructural de la participación juvenil a todo el proceso de toma de decisiones —desde el establecimiento de la agenda, la formulación de políticas y la negociación hasta la implementación y la revisión—, más allá de una simple escucha de opiniones.[6]

El Foro de la Juventud del ECOSOC, celebrado del 14 al 16 de abril en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, también da muestra de este cambio. Más de 1000 líderes juveniles, activistas y representantes de la sociedad civil y de la ONU participaron in situ para debatir soluciones orientadas a acelerar la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, y los jóvenes intercambiaron opiniones directamente con gobiernos de distintos países, funcionarios de la ONU y organizaciones de la sociedad civil. [7]

Este cambio no se produce únicamente dentro de los marcos institucionales de los organismos internacionales. El Foro de ASEZ, celebrado el pasado julio en Ginebra, Suiza, fue asimismo un ejemplo de cómo la voz surgida en los campus se encuentra con la comunidad internacional. Sobre la base de la experiencia acumulada en su labor en los campus y en las comunidades locales, los universitarios trasladaron sus inquietudes y propuestas alternativas a representantes de organismos internacionales y a delegaciones de diversos países, y debatieron vías de cooperación.

Lo relevante aquí trasciende la sola asistencia juvenil al escenario internacional: radica en la capacidad de los afectados directos para traducir sus vivencias sobre el terreno al lenguaje de la comunidad internacional y formular propuestas. La participación juvenil solo cobra un sentido verdadero cuando las políticas de la comunidad internacional llegan al lugar y cuando la experiencia acumulada sobre el lugar regresa, a su vez, al debate político.

Un compromiso y una responsabilidad hacia el futuro

Garantizar un lugar para los jóvenes en los procesos de toma de decisiones de la comunidad internacional es una condición esencial para construir un futuro sostenible. Al conectar las políticas de la comunidad internacional con la acción sobre el terreno, aumentan las posibilidades de traducir los objetivos y promesas de los documentos en cambios reales.

Los jóvenes no son meros sujetos a la espera de un futuro decidido por otros; constituyen, a la vez, los afectados directos por las políticas y socios capaces de proponer y ejecutar soluciones. Por ello, la clave radica en no limitarse a invitarlos a la sala de reuniones. Resulta imperativo establecer una estructura propicia para sus preguntas, propuestas, participación en las decisiones y ejecución conjunta de los resultados.

La garantía real de un espacio para los jóvenes en la mesa de las Naciones Unidas revelará la seriedad de la comunidad internacional ante su responsabilidad con las generaciones futuras.

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