Respuesta al cambio climático

Olas de calor marinas

Problema global
29 de agosto de 2025

El océano es el corazón de la Tierra. Cubre más del 70 % de la superficie del planeta y desempeña funciones esenciales como la producción de oxígeno, la absorción de carbono y el suministro de alimentos.

Así, más que una simple fuente de agua, protege los ecosistemas de la Tierra y mantiene el equilibrio climático. Sin embargo, la humanidad, tras pasar por la industrialización, llegó a depender de los combustibles fósiles, impulsando un cambio climático que amenaza al mar. En las últimas décadas, el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera ha provocado que el océano absorba un exceso de calor. El aumento de la temperatura del agua ha acelerado la acidificación del mar, causando el colapso de ecosistemas y fenómenos meteorológicos extremos.

El pasado día 9, el Instituto Marino de Plymouth del Reino Unido y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) publicaron en la revista científica internacional Global Change Biology que ya en 2020, aproximadamente el 60 % de las zonas oceánicas a menos de 200 m de profundidad presentaban un nivel de concentración de iones de hidrógeno (pH) inferior al “límite de seguridad planetario”. [1]

El pasado día 9, el Instituto Marino de Plymouth del Reino Unido y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) publicaron en la revista científica internacional Global Change Biology que ya en 2020, aproximadamente el 60 % de las zonas oceánicas a menos de 200 m de profundidad presentaban un nivel de concentración de iones de hidrógeno (pH) inferior al “límite de seguridad planetario”.

Llamas invisibles: Olas de calor marinas

Una ola de calor marina es un estado por el cual la temperatura del agua del mar se mantiene anormalmente alta en comparación con la media de referencia, generalmente cuando se registra una temperatura significativamente superior al promedio durante más de cinco días consecutivos. Según el análisis de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la frecuencia y la intensidad de estos fenómenos de olas de calor están aumentando cada año en todos los mares del planeta. [2]

En 2024 y 2025 se han observado olas de calor marinas sin precedentes. Tras registrar en 2024 la temperatura superficial del mar más alta de la historia, en 2025 aproximadamente el 21 % de los océanos globales se encuentran actualmente en estado de ola de calor marina, siendo especialmente grave la situación en partes del Atlántico Norte y en algunas zonas del Pacífico. [3]

¿Por qué se calienta el océano?

El principal culpable de las olas de calor marinas es el cambio climático. Más del 90 % de los océanos del mundo han almacenado calor adicional debido al cambio climático, provocando un aumento general de la temperatura del agua. A esto se suman fenómenos naturales como El Niño y La Niña, prolongadores de los periodos de temperaturas anormalmente altas en determinadas regiones. Además, cuando un sistema de alta presión atmosférica permanece estacionario sobre una zona o las corrientes marinas cambian, se inhibe la liberación de calor en la superficie del mar, agravando el problema. Las olas de calor marinas causadas por estos factores ya no son un “fenómeno ocasional”, también se han convertido en un nuevo patrón climático recurrente. [4]

Impactos de las olas de calor marinas

Aunque invisibles, las olas de calor marinas se acercan silenciosa y cada vez más como una amenaza para la humanidad. Desde los ecosistemas hasta la sociedad en su conjunto, sus impactos deben analizarse desde múltiples perspectivas.

Colapso de los ecosistemas

En primer lugar, los ecosistemas marinos son los más afectados. En 2016, en la Gran Barrera de Coral de Australia, una ola de calor marina provocó la muerte del 29 % de los corales. Las altas temperaturas del mar provocan el blanqueamiento de los corales, lo que conduce a una mortalidad masiva.[5] Asimismo, se producen muertes masivas de peces, mamíferos marinos y moluscos, lo cual provoca el colapso de la cadena alimentaria. El desplazamiento hacia el norte de especies propias de aguas frías está afectando a la pesca local y amenazando la seguridad alimentaria mundial.

Climas extremos

Desde el punto de vista climático, un océano más cálido proporciona más energía a tifones y huracanes. Los daños causados por los huracanes también son cada vez mayores: en 2022, la marejada ciclónica provocada por el huracán Ian en Fort Myers Beach, Florida, alcanzó hasta 4,5 metros, inundando viviendas, destruyendo numerosos edificios y causando daños sin precedentes. Las olas de calor marinas intensifican la fuerza de tifones y huracanes, provocan fenómenos meteorológicos extremos y aumentan la frecuencia de desastres naturales como inundaciones o marejadas ciclónicas. [6]

Impacto económico

En el plano económico, generan enormes pérdidas en la pesca costera y la acuicultura. De hecho, entre 2014 y 2016, en la costa oeste de Estados Unidos, la drástica reducción de las poblaciones de peces debido a una ola de calor marina obligó a suspender la pesca durante más de tres años para permitir la recuperación de los recursos pesqueros. De manera similar, en 2023 se canceló por completo la temporada de pesca en uno de los mayores caladeros de altura del mundo, el de la anchoveta peruana. Estos casos demuestran que las olas de calor marinas no son solo un problema medioambiental, también están afectando la seguridad alimentaria y a la economía mundial.[7]

Caminos para proteger el océano

Los científicos prevén que, incluso si se alcanza el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, la frecuencia de las olas de calor marinas será cuatro veces mayor que en la actualidad. [8]

Para hacer frente a este problema, la comunidad internacional debe ampliar las áreas marinas protegidas, restaurar los ecosistemas y establecer planes de adaptación climática para las zonas costeras. Además, es fundamental impedir la entrada de contaminantes como el plástico para reforzar la resiliencia de la vida marina.

Destaca especialmente el proyecto Carbono Azul (ASEZ Blue Carbon, en adelante ABC) de ASEZ (el Grupo de Universitarios Voluntarios de la Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial). Esta iniciativa contribuye a crear un entorno favorable para la recuperación de ecosistemas marinos degradados mediante la conservación de “bosques marinos” (pastos marinos, manglares y plantas halófitas). Como parte de la actividad de ABC, ASEZ ha llevado a cabo limpiezas de ecosistemas marinos y campañas de concienciación en unos 200 eventos celebrados en 27 países, constituyendo un modelo práctico para la respuesta a las olas de calor marinas. [9]

Además, la campaña “Cero Plástico 2040” de ASEZ lidera la eliminación de plásticos en mares y otros entornos a nivel mundial, con el objetivo de poner fin a la contaminación por plásticos para 2040 y proteger los ecosistemas.

Llamas en el océano: las olas de calor marinas. Los científicos, al unísono, advierten de su peligrosidad y hacen sonar la alarma. Si no actuamos ahora, esta amenaza invisible podría convertirse en un desastre inminente. La respuesta está en “juntos”: cuando individuos y sociedades actúan unidos y suman esfuerzos, es posible proteger el océano, cuna de la vida.

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