Respuesta al cambio climático

Día Mundial de los Humedales

Problema Global
30 de enero de 2026

El significado del Convenio de Ramsar

El 2 de febrero de 1971, en Ramsar, Irán, se celebró una reunión histórica en favor del futuro de los ecosistemas del planeta. En ese contexto se adoptó el “Convenio de Ramsar”, establecido para proteger y promover el uso racional de los humedales en todo el mundo, marcando el inicio del único tratado ambiental intergubernamental centrado en un ecosistema específico. [1]

Este convenio tiene como propósito prevenir la destrucción de los humedales, conocidos como “tesoros de los ecosistemas”, y conservar la biodiversidad. Desde su entrada en vigor oficial el 21 de diciembre de 1975, 173 países, incluida la República de Corea, participan actualmente como Partes Contratantes, impulsando esfuerzos de conservación transnacionales. [2]

En particular, para conmemorar la fecha histórica de la firma del convenio, el 2 de febrero de cada año se celebra el “Día Mundial de los Humedales”. Este día reviste una gran importancia, ya que resalta el valor ecológico de los humedales, a menudo ignorados, y promueve un futuro en el que la naturaleza y los seres humanos coexistan en armonía.

Funciones de los humedales

Los humedales son como inmensos tesoros, donde nacen y crecen innumerables vidas. De hecho, aproximadamente el 40 % de las especies del mundo viven en humedales, enriqueciendo los ecosistemas. [3]

Las diminutas criaturas y plantas que viven en los humedales actúan como filtros naturales, destilando los contaminantes que desembocan en ríos y mares. Gracias a ello, el agua contaminada puede purificarse nuevamente y la naturaleza recupera la capacidad de regenerarse.

Los humedales también poseen una notable capacidad para regular el flujo del agua. Durante las lluvias intensas, actúan como esponjas gigantes, absorbiendo grandes volúmenes y ayudando a prevenir inundaciones repentinas. Por el contrario, durante las sequías liberan el agua almacenada, evitando que los ecosistemas circundantes se sequen. [4]

Las plantas de humedales costeros sirven como un escudo resistente contra el impacto de las olas, impidiendo la erosión del suelo en las zonas litorales. En definitiva, los humedales, a menudo invisibles, constituyen la base más sólida para mantener el equilibrio entre la vida humana y la naturaleza. [5]

El cambio climático y la crisis de los humedales

Pero estos preciosos humedales están desapareciendo a un ritmo tres veces más rápido que los bosques. [6]

Desde la década de 1970, se ha perdido aproximadamente el 22 % de los humedales del mundo, y esto no se debe únicamente al desarrollo urbano. Una amenaza más fundamental y significativa es el aumento del nivel del mar provocado por el cambio climático. Cuando el nivel del mar se eleva, los humedales costeros, como las marismas intermareales, buscan migrar instintivamente hacia el interior, donde el nivel del agua es más bajo.

El problema radica en que las ciudades, las carreteras y diques construidos en las zonas costeras, actúan como barreras que impiden el paso de los humedales. Presionados por el avance del mar por un lado y por muros de hormigón por el otro, los humedales terminan sin espacio al que desplazarse y quedan finalmente sumergidos. En el ámbito académico, este fenómeno se conoce como “compresión costera”, y se advierte que la crisis climática es una de las causas más letales que asfixian a los humedales. [7]

La desaparición de los humedales significaría el cese permanente del regulador climático más poderoso de la naturaleza.

El carbono azul y nuestra acción

La notable capacidad de absorción de carbono de los humedales, conocida como “carbono azul”, está siendo reconocida como una nueva solución frente a los desastres climáticos de esta era. Los humedales costeros, como las marismas y las salinas, actúan como excelentes sumideros de carbono, absorbiendo el carbono atmosférico a un ritmo mucho mayor que las selvas tropicales y almacenándolos en las profundidades del subsuelo.

Para preservar este valioso potencial, el grupo de universitarios voluntarios de la Iglesia de Dios, ASEZ, impulsa la campaña ABC (Carbono Azul de ASEZ), promoviendo cambios concretos. Un excelente ejemplo es la actividad de purificación del ecosistema Carbono Azul, que se ha llevado a cabo unas 47 veces en 12 países en todo el mundo. [8]

ASEZ lidera la recolección de residuos plásticos que llegan a las costas e impiden la respiración de los humedales, contribuyendo así a la restauración completa de los ecosistemas dañados. Estas acciones ponen en práctica el énfasis del Convenio de Ramsar en la coexistencia con los humedales, a la vez que restauran la capacidad de autodepuración de la naturaleza.

El tema del Día Mundial de los Humedales 2026 es “Humedales y conocimientos tradicionales”. Más allá de simplemente examinar el conocimiento transmitido del pasado, la campaña ABC es un esfuerzo por preservar el ecosistema del mañana basándose en ese aprendizaje. Nuestro interés y acción deben continuar hasta que los humedales dejen de ser un paisaje en desaparición y permanezcan como un patrimonio ecológico que coexista para siempre con la humanidad.

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